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El inglés se enseña mal
Un programa de ocho meses, un público que ya lo había intentado tres veces, y un mercado donde todo el mundo promete lo mismo.
Qué hicimos
- Concepto y territorio
- Contenido diario para redes
- Carruseles editoriales
- Directo semanal
- Programa de colaboraciones
Introducción
Un país donde todos hemos estudiado inglés por años en el colegio y casi nadie se siente capaz de hablarlo. El mercado, saturado de academias, apps y promesas: todas ofreciendo lo mismo y todas hablándole a alguien que ya lo ha intentado antes y lo ha dejado.


Reto
Vender un programa de ocho meses a un público quemado. El obstáculo no era la motivación, era la credibilidad: quien ha abandonado tres veces no necesita otra promesa, necesita una razón para creer que esta vez es distinto. Y esa razón no se afirma, se demuestra.

Solución
Cambiar de quién es la culpa.
El fracaso no era del alumno, era del método. A partir de ahí, dejamos de prometer y nos pusimos a enseñar en abierto. Contenido diario de inglés real, palabras curiosas, frases hechas, frases de películas, los errores que comete todo el mundo, y un directo semanal con un tema concreto y las dudas resueltas en el momento. El aprendizaje dejó de ser lo que se compraba al final y pasó a ser lo que ya estabas recibiendo gratis.
Y la prueba: influencers haciendo el programa completo, los ocho meses, contando su avance en stories de forma orgánica. No un post patrocinado, un proceso entero a la vista. Cualquiera podía seguir a alguien real desde el primer día hasta hablar.